De tan corta la vuelta ya se vuelve eterna, de tan largo el camino ya se hace siempre el mismo.
Porque no hay tienda de campaña que quede sin estrenar, porque lo que nace es nuevo y a la vez antiguo, o no va nadie o va mucha gente que deja de ir luego.
Y quizás cambien las reglas pero siempre queden siempre los rectos. Y quizás cambien las reglas pero porque cambio de dueño.
Y ante cada inminencia nueva se agitan hordas ansiosas de novedad. Y ante cada recinto reciclado todos gozan sin parar.
¿ Pero no reconocen la repetición? ¿No saben en que momento iniciaron su crucifixión?
Permitiría ofrecer mis servicios ante cada usuario perdido entre tantas calles desiertas, permitiría pedir-pedirme de mil formas diferentes ese bien preciado e innecesario, ese trozo de vida que muchos llevan en sus bolsillos.
Sabiendo que sin embargo, llegamos y nos iremos sin el.
¿Entonces porque digerirlo?, entonces las partes del cemento son de todos y cada uno de los transeúntes.
Algunos espacios conglomerados, algunos, simplemente olvidados.
Ese es el destino del negocio, el desarrollo imposible ante la minima capacidad de ese mercado, ante la minima necesidad de ese electorado.
No te crispes, no te ahuyentes, otra temporada puede traer nuevas alianzas, nuevas crianzas de gastos marchitos.
Porque siempre hay tiempo para oprimir, nunca dejes que tu chiringuito deje de fluir.
Porque no hay tienda de campaña que quede sin estrenar, porque lo que nace es nuevo y a la vez antiguo, o no va nadie o va mucha gente que deja de ir luego.
Y quizás cambien las reglas pero siempre queden siempre los rectos. Y quizás cambien las reglas pero porque cambio de dueño.
Y ante cada inminencia nueva se agitan hordas ansiosas de novedad. Y ante cada recinto reciclado todos gozan sin parar.
¿ Pero no reconocen la repetición? ¿No saben en que momento iniciaron su crucifixión?
Permitiría ofrecer mis servicios ante cada usuario perdido entre tantas calles desiertas, permitiría pedir-pedirme de mil formas diferentes ese bien preciado e innecesario, ese trozo de vida que muchos llevan en sus bolsillos.
Sabiendo que sin embargo, llegamos y nos iremos sin el.
¿Entonces porque digerirlo?, entonces las partes del cemento son de todos y cada uno de los transeúntes.
Algunos espacios conglomerados, algunos, simplemente olvidados.
Ese es el destino del negocio, el desarrollo imposible ante la minima capacidad de ese mercado, ante la minima necesidad de ese electorado.
No te crispes, no te ahuyentes, otra temporada puede traer nuevas alianzas, nuevas crianzas de gastos marchitos.
Porque siempre hay tiempo para oprimir, nunca dejes que tu chiringuito deje de fluir.
11/12/2009 |
0
rumor(es)





